Uno de los ejercicios más recomendados para tratar algunas lesiones ocasionadas por la práctica física es la natación terapéutica.  En muchos casos, esta actividad deportiva se usa para compensar las desviaciones de la columna vertebral o para solucionar ciertas enfermedades que aparecen en la edad adulta. Además, es uno de los entrenamientos que se puede realizar sin ninguna restricción de edad, impacto o condición física.

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¿Qué significa natación terapéutica?

La natación utilizada como terapia es un conjunto de actividades o ejercicios que se realizan en el agua para rehabilitar o compensar ciertos dolores articulares. La razón de esto es que el agua es un medio ideal para fortalecer la musculatura porque implica una mayor resistencia por el efecto de la gravedad. Esto elimina el impacto de las articulaciones y la aparición de lesiones.

No obstante, cuando se realiza actividad física dentro del agua hay una mayor relajación de los músculos, produciendo así un efecto placentero en la terapia de rehabilitación.

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Características de la hidrocinesia

La serie de ejercicios y técnicas aplicadas en la natación terapéutica son diferentes a la natación competitiva. El objetivo de este estilo de natación es brindar actividades acuáticas que tengan una mayor diversidad de recursos y ejecuciones para solucionar los problemas de cada deportista en particular.

Así mismo, este tipo de natación siempre debe prescribirse por un profesional de la salud como parte del tratamiento de una dolencia. Una vez esté cubierto este aspecto, de nuevo será fundamental pedir la ayuda de un experto en fitness acuático para que desarrolle el entrenamiento a realizar. Y para que controle tanto la correcta realización de los ejercicios como el desarrollo adecuado de los mismos.

Entre las principales características de la hidrocinesia destacan:

  • Ejercicios adaptados a las necesidades individuales de cada persona.
  • Objetivo terapéutico y rehabilitador, no competitivo.
  • Supervisión constante de profesionales de la salud y del fitness acuático.
  • Uso del agua como medio para facilitar el movimiento y reducir el impacto.
  • Control técnico y progresivo de los ejercicios durante el tratamiento.

¿Para qué se aplica la terapia acuática?

Los programas de la natación usada como terapia están indicados para los tratamientos de columna vertebral que padece de hiperlordosis, hipercifosis, escoliosis, hernias discales o artrosis. También para tratar enfermedades cardíacas, circulatorias, artritis u obesidad. Igualmente, se recomienda para mejorar alteraciones respiratorias, estrés y alteraciones psicosomáticas.

Beneficios de la natación terapéutica

La natación terapéutica es un método de rehabilitación que aporta grandes beneficios a nuestra salud, ya que permite una libertad de movimientos que no se logran en otro tipo de ambientes. Además de que fomenta la relajación, tiene efectos psicológicos positivos porque refuerza la autoestima y reduce el estrés. A continuación, te presentamos otros beneficios de la terapia acuática:

Reducción del impacto articular

Uno de los grandes beneficios de la natación terapéutica es que el cuerpo pasa menos dentro del agua, lo que disminuye el impacto articular. Esto permite realizar movimientos que fuera del medio acuático resultarían dolorosos o imposibles. Por este motivo, es una actividad especialmente recomendada para personas con lesiones, artrosis o problemas articulares. Además, facilita la rehabilitación progresiva sin riesgo de sobrecarga.

Mejora de la propiocepción

Mejora la capacidad propioceptiva debido a la variedad de estímulos dentro del agua. El entorno acuático ofrece múltiples estímulos sensoriales que ayudan a mejorar la percepción del cuerpo en el espacio. La resistencia y el movimiento constante del agua obligan al cuerpo a adaptarse, favoreciendo el control postural y la coordinación. Esto resulta clave en procesos de recuperación funcional y en la prevención de caídas. La natación terapéutica estimula así la conexión entre sistema nervioso y movimiento.

Estimulación de la circulación sanguínea

Beneficia la circulación gracias a la corriente del agua alrededor de los músculos que produce un suave masaje. El agua ejerce una presión uniforme sobre el cuerpo que actúa como un masaje continuo sobre los tejidos. Este efecto favorece el retorno venoso y mejora la circulación sanguínea de forma natural. Además, ayuda a reducir la inflamación y la sensación de pesadez en las extremidades. Por ello, la natación terapéutica es muy beneficiosa para personas con problemas circulatorios.

Fortalecimiento muscular y articular

Favorece el fortalecimiento de los músculos, las articulaciones y el equilibrio por la resistencia que supone el agua. La resistencia del agua obliga a los músculos a trabajar de forma constante y controlada. Esto permite fortalecer la musculatura sin impactos bruscos ni cargas excesivas. Al mismo tiempo, se refuerzan las articulaciones y se mejora el equilibrio corporal. La natación terapéutica resulta ideal para ganar fuerza de manera segura y progresiva.

Mejora el control respiratorio

Perfecciona el trabajo respiratorio al mejorar la movilidad del diafragma que trabaja con mayor regularidad y energía. El medio acuático exige una respiración consciente y coordinada con el movimiento. Esto favorece un mayor control del diafragma y mejora la capacidad pulmonar. Además, ayuda a optimizar el ritmo respiratorio y a reducir la fatiga. Por ello, la natación terapéutica es especialmente útil en personas con afecciones respiratorias o estrés.

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