No todas las posturas de yoga son difíciles de realizar, ya que se pueden practicar casi por intuición. Siempre teniendo en cuenta las diferentes técnicas y la respiración. Como es el caso de Tadasana, o la postura del estiramiento hacia el cielo o de la montaña.

Una asana sencilla para todos los que se inician en el mundo yogui, con diversos beneficios para el cuerpo. ¡Sigue leyendo y conoce todo acerca de esta postura!

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¿En qué consiste la postura de Tadasana?

Es la contrapostura de Shirshasana, una postura invertida. Este ejercicio suele hacerse al empezar el saludo al sol, preparando el cuerpo, la respiración y la concentración para realizar las 12 posturas que conforman la salutación al sol.

Para hacerla, debes ponerte de pie con los pies separados al ancho de tus caderas. Después, colocar los brazos a ambos costados y los pies enraizados en el suelo. Así, fija la mirada en un punto enfrente para mantener el equilibrio. Inspira lento y profundamente.

Estiramiento hacia el cielo

Este estiramiento empieza al elevar los brazos por delante del cuerpo o hacia arriba por los costados. Continúa hasta que las manos estén por encima de la cabeza y los dedos de las manos apuntando hacia el cielo. Eso sí, el cuerpo debe estar erguido, la coronilla estirada hacia el cielo y la espalda recta.

En seguida, eleva ligeramente las puntas de los pies mientras te estiras, como si algo tirara de ti hacia el cielo. Mantente así y contén la respiración unos segundos.

Al terminar, exhala despacio, apoya los talones en el suelo, baja los brazos por delante del cuerpo y vuelve a la posición inicial.

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Beneficios de Tadasana

Los beneficios de Tadasana los podrás observar según avances en tus prácticas de yoga. Concretamente, esta postura puede ayudarte a tomar conciencia de la alineación corporal y a mejorar el control de tus movimientos.

A continuación, te mostramos sus principales efectos en el cuerpo y la mente:

  • Desarrolla el equilibrio. Al mantener el cuerpo estable y distribuir correctamente el peso entre ambos pies, favorece una mayor conciencia del equilibrio y la postura.
  • Estira la columna y descongestiona los nervios espinales. La elongación del tronco ayuda a mantener una sensación de amplitud y alargamiento en la columna durante la práctica.
  • Tonifica los músculos y estira los rectos abdominales. La activación de diferentes grupos musculares permite mantener el cuerpo firme mientras se sostiene la postura.
  • Mejora la circulación. El movimiento consciente y la correcta colocación del cuerpo pueden contribuir a activar la musculatura y favorecer la sensación de bienestar corporal.
  • Potencia la concentración. Al requerir atención sobre la respiración, el equilibrio y la posición del cuerpo, ayuda a mantener la mente centrada durante la práctica.

En todas las asanas que hagas, intenta coordinar la respiración con el movimiento cuando inhales y exhales. En la fase estática de Tadasana, concéntrate en estirar al máximo y mantener el equilibrio.

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Cómo realizar Tadasana paso a paso

Para realizar Tadasana correctamente, es importante prestar atención a la posición de cada parte del cuerpo y evitar hacer el movimiento con prisas. Esta postura puede practicarse descalzo sobre una superficie estable, buscando una alineación cómoda y manteniendo una respiración tranquila durante todo el ejercicio.

Coloca los pies

Ponte de pie con los pies juntos o ligeramente separados, según te resulte más cómodo. Distribuye el peso de manera uniforme entre ambos pies y mantén las piernas activas. Relaja los hombros y deja los brazos junto al cuerpo. Mantén la mirada al frente y respira de forma natural.

Alinea el cuerpo

Alarga la columna desde la pelvis hacia la parte superior de la cabeza. Mantén el abdomen suavemente activo sin generar tensión innecesaria. Lleva los hombros hacia atrás y abajo, manteniendo el pecho abierto. Procura que la cabeza quede alineada con el resto del cuerpo.

Mantén Tadasana

Permanece en la postura durante varias respiraciones, concentrándote en el equilibrio. Siente cómo los pies permanecen firmes mientras la columna se alarga hacia arriba. Evita bloquear las rodillas o tensar los músculos más de lo necesario. Mantén una respiración lenta y controlada mientras sostiene la posición.

Finaliza la postura

Cuando termines, vuelve progresivamente a una posición relajada sin realizar movimientos bruscos. Baja los brazos si los has elevado y libera poco a poco la tensión de las piernas. Observa durante unos instantes cómo se siente tu cuerpo después de realizar Tadasana. Puedes repetir la postura varias veces, siempre respetando tus propios límites.

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